
El cantante
Alejandro Sanz se ha puesto como una
bola de sebo en cuestión de meses, lo que como ventaja tiene para él que
pasa totalmente desapercibido cuando transita por las calles.
Veinte han sido los kilos que ha ido engordando progresivamente durante el 2007, a consecuencia de un desencadenamiento de
problemas personales.
No es para menos, si hacemos un poco de memoria histórica no muy lejana, recordaremos sus
disputas con dos ex empleados que le exigían una importante cantidad de dinero a cambio de silenciar el
secreto de su hijo extramatrimonial.
Estrés, atosigamiento, fans histéricas,
picor genital, conciertos y recitales musicales cancelados y
disputas con el friki-político venezolano Hugo Chávez son algunos de los ejemplos y buenos motivos para que
la estrella musical esté de capa caída y físicamente resentida.
Su mal año se ha visto reconocido por la
Asociación Latina de Periodistas de Entretenimiento de EE.UU. quienes lo han galardonado como la
estrella más estrellada de 2007, dado su mal carácter y antipático comportamiento con los periodistas.
Comentarios
Comentar