Salma Hayek disfrazada de teutona y con las tetas fuera, provoca el vómito a los alemanes
Salma Hayek

La famosa actriz Salma Hayek, conocida por cualquier cosa menos por sus cualidades antes las cámaras, hoy está siendo el hazmerreír de toda Alemania.
Salma acudió este fin de semana a la versión alemana del concurso “Qué apostamos” y lo hizo vestida de una manera un tanto rocambolesca. Si tenemos en cuenta los asilvestrados rasgos indios de la mexicana e inherentes a su persona, la imagen ya es para mandarla al monte a lanzar flechas contra los pájaros. Pero si encima le sumamos un intento estético de teutona, el traje típico de la región de Baviera, el exterminio del orgullo y dignidad de los bávaros es total y absoluto. Y no acaba aquí la insultante a la vez que circense osadía de la Hayek: la morena, pequeña y gruesa india, se puso un vestido de una talla inadecuada para sus medidas, por lo que acabó con sus vulgares tetas fuera, como vemos en la imagen.
Lo que se está viviendo en Alemania es algo comparable al primer destape de pecho producido en España en 1987 con la cantante Sabrina, quien mientras deleitaba a todos los espectadores con un alegre acto musical en la programación especial de Nochevieja, provocó la mayor agresión visual del siglo con sus tetas saltando ufanamente, de lo que por suerte, el país ha logrado recuperarse y superarse, pues incluso, hasta se permiten los matrimonios homosexuales. Alemania está consternada pero en otros términos y sentidos, pues no creían que fuese posible superar su ilimitada afición a humillantes prácticas sadomasoquistas a cara descubierta. Salma lo ha hecho, con dos pelotas -y nunca mejor dicho-.
¿Estará ya en su país o la habrán sacrificado con los alfileres del corsé teutón?
Octubre 6th, 2008 Bea Cárdenas
1 twilight comenta:
Es increible que critiques con tanta dureza el intento de mimetización de la Hayek.
A la pobre le comentaron -porque dudo mucho que sepa leer- que en Alemania de buen gusto lo de llevar las ubres bien apretadas -aunque lo que de verdad la convenció para el viaje fue que le dijeron que se iba a comer unas cuantas salchichas-, así que se fue a Zara München, se compro el tipico traje de putilla del Oktoberfest y se fue a pasear sus melones por toda la ciudad, el resto es historia.
Al final la pobre hayek no fue más que una victima de las tallas -Salma dear, la talla 36 en europa no es como la 36 de los states- y las ganas de comer salchichas.