
Cada ser humano que poblamos este putrefacto mundo tenemos nuestras rarezas, manías y excentricidades que a ojos de los demás nos hacen parecer los más extraños, indignos o despreciables, dependiendo de la manía de la que se trate y de quien la esté juzgando.
Esta cuestión digna de examen psicológico es algo que va directamente relacionada con el poder adquisitivo de cada uno, pues a más dinero, más actitudes menos comunes, más llamativas y sorprendentes para el resto de los mortales.
Para buen ejemplo de esto tenemos a los famosos más poderosos, desquiciados y ociosos: