
Ayer los Príncipes de Asturias inauguraron la XXXII edición de la Feria Internacional de Turismo, Fitur, que se celebra estos días en Madrid.
Muchos fueron los países y Comunidades Autónomas que Sus Altezas visitaron en el recorrido que duró más de dos horas y durante el cual Felipe y Letizia mostraron su apoyo especialmente a Lorca, El Hierro, Haiti y Japón.
En la mayoría de ellas recibieron algún obsequio o detalle del lugar promocionado, ya se sabe catálogos explicativos, artesanía regional y productos típicos, ¿quién no ha visitado una de estas ferias y ha vuelto a casa cargada de bolsas de propaganda?
Pues Letizia no, porque todo aquello que le daban se lo iba entregando a un grupo de azafatas destinadas a llevar los paquetes de la princesa, y no una, ni dos, sino cinco en total necesitó para llevarse a palacio todo el merchandising con el que le obsequiaron.
Por no llevar, Letizia Ortiz no llevaba ni su propio bolso, pues se lo dio a un militar puesto a su servicio para que la escoltara y al que molestaba continuamente para pedirle que le diera el brillo de labios ¿pagamos un escolta para que le lleve el bolso a Letizia?
La princesa Letizia sonreía y saludaba a todos, bueno a todos no, a los de su propia tierra, Asturias los despidió con cajas destempladas y es que cuando la princesa llegó al stand del Principado le escanciaron una sidra de la región para que la probara y la simpática Letizia la rechazó diciendo “A estas horas no”
¿Tanto le costaba a la Princesa de Asturias probar un culín de sidra de la tierra de la que lleva el título? Al menos mojarse los labios para mostrar su adhesión a tan rico y artesanal elemento de la región que la vio nacer.
En cambio sí se llevó para casa un cochinillo recién salido del horno con el que le obsequió la localidad abulense de Arévalo, un jamón de Huelva y una caja de uvas de Manilva (Málaga). Para eso sí debía ser la hora.
Bien princesa, usted siempre tan profesional, pero profesional de la metedura de pata.
Imagen: Europa Press