Cariño, he agrandado a Esther Cañadas

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Si no nos dicen que la señora esta, rellenita, grandota y con aspecto de haberse zampado una pastelería para desayunar, es nuestra Esther Cañadas; no nos lo creemos.

La que fuera musa de Donna Karan y una de las modelos más cotizadas del mundo, aparece ahora convertida en una matrona alemana enfundada en vestidos premamá.

La modelo salió por patas después de su divorcio del piloto de motos Sete Gibernau y se instaló a caballo entre México y Miami, donde se ha comido todo lo que le han puesto por medio.

Unos le echan la culpa a la ansiedad pasada tras su ruptura matrimonial y otros a un tratamiento que la modelo está tomando para no se sabe bien qué, pero que la hace hincharse como un globo.

A nosotros ese cuerpo nos parece más bien de hamburguesas y patatas fritas a mansalva, devoradas con mucho gusto tras romper con ese mundo de pasarelas, focos y mentiras, donde las niñas se matan de hambre por el simple hecho de aparecer en la portada de una revista como imagen de mujeres felices y satisfechas.

Pues muy bien, Esther, que al cuerpo también hay que darle gusto y ahora, mira por donde, nos pareces más guapa, hasta tu boca de besugo luce ahora un aspecto más sano y real.

Imágenes: ABC

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