Desmadre en la boda de Kate Moss

Desmadre en la boda de Kate Moss


Tanto hablar de la boda de Mónaco que casi se nos olvida la otra boda del fin de semana, la de Kate Moss y Jamie Hince.


La modelo y el rockero se casaron en Cotswolds (Inglaterra) con una boda por todo lo alto que dicen que ha costado casi un millón de libras esterlinas, aunque desde aquí no sabemos cómo porque fueron patrocinados por todo tipo de marcas sino mirar.


El vestido de John Galliano que no creo que lo pagara porque viendo las horas bajas por las que pasa el diseñador de Gibraltar, toda publicidad es poca.


El velo de Stella McCartney que es su mejor amiga, por lo que ya sabemos que pasa en esto casos “tú póntelo y luego lo llevas al tinte y me lo devuelves”.


Los zapatos de Manolo Blahnik, estos puede que sí los pagase porque el canario no tiene porque andar buscando estos patrocinios, además la modelo pidió que las suelas fueran azules para cumplir con la tradición de llevar algo de ese color el día de la boda


El coche Rolls Royce que seguro era de alguno de sus amigos o conocidos, los míos van en autobús pero los suyos tienen Roll Royce.


El ramo de novia de margaritas silvestres, de esas que hay tantas en los jardines ingleses


El peluquero James Brown y la maquilladora Charlotte Tilbury que se han encargado de maquillar a la Moss numerosas veces en sus desfiles y que ya se conocen de sobra ¿le habrán cobrado por el servicio? Tampoco trabajaron mucho porque Kate llevaba el pelo suelto y solo un eyeliner en los ojos.


El novio con un traje de Yves Saint Laurent, que por cierto le tiraba la abotonadura. Este tal vez lo haya pagado, pero para compensar se pasó toda la ceremonia con unas gafas de sol, que poca falta hacen en Inglaterra, pero que eran de la marca Carrera, bien escrito está en el cristal derecho haciendo publicidad ¿gratuita? en todas las fotos del enlace.


La ceremonia en la mansión que tiene ella en la zona, así que nada de pagar salones y lo que nos puede hacer sospechar de gasto es el catering que según adelantaba en días anteriores a la boda estaría compuesto de los platos que más le gustaban, bien pues a juzgar por su físico y por las declaraciones de los asistentes que se han quejado de la escasez de la comida apenas debe gustarle nada.


Lo que parecía que iba a ser un gran banquete ya que habían sido contratados el restaurante China Tang del Dorchester Hotel y el Ritz de París, se ha quedado algo pobre, lo que sí ha sobresalido ha sido la barra libre que estuvo a cargo del club londinense Mahiki y que con la cual los invitados y oficiantes han quedado más que satisfechos ya que no paró de repartir whisky en los tres días de celebración, hasta el punto de que con la poca comida que acompañaba, allí se perdieron los sentidos y la novia terminó haciendo un striptease sobre las mesas y quedándose tan solo con la ropa interior.


Esperamos que ya se les haya pasado el resacón.


Imagen: revista Cuore

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