El rey Juan Carlos renuncia a su Fortuna

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Uno de los caprichitos del rey Juan Carlos, el yate Fortuna, que en su momento costó 18 millones de euros, pasará a ser propiedad de Patrimonio Nacional porque nuestro monarca no está para mantener estos lujos.

En 1997 don Juan Carlos estaba cansado del barco que le había regalado el rey saudí Fahd y pidió al Estado un nuevo barquito, pero no quería una de las pateras con las que los emigrantes cruzan el Estrecho, no, él quería un Ferrari del mar que alcanzara los 130 kilómetros por hora y que dispusiera de todos los lujos del momento.

Las arcas de nuestro querido país nunca han estado para estos derroches, pero cómo decir que no al rey. Así que se les ocurrió que los costearan los empresarios mallorquines y se lo regalaran a su majestad como agradecimiento por sus veraneos en la isla.

A través de la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares se les pidió a los 15 empresarios más importantes del archipiélago, que pusieran un millón de euros cada uno, como en este país el deporte nacional es el peloteo, allí fueron los Escarrer, Barceló, Matutes y otros a poner la guita, guita que nunca pensaron en repartir entre sus trabajadores, pero sí en regalar al que menos trabaja de todos los españoles.

El caso es que lo que habían presupuestado en 15 millones al final, debido a los gustos caros de la que presume de ser la Familia Real más barata de Europa, subió a 18 y la diferencia la tuvo que poner papá Estado, porque ya no quedaban más empresarios a los que engañar.

El yate ha servido estos años para que los reyes y su real familia se paseasen por las costas mallorquinas con una tripulación pagada por todos los españoles, llenar su depósito cada vez que a Juan Carlos se le antojaba ir a Cabrera costaba 25.000 euros a cargo del erario público.

Los desencuentros de la Familia Real cuyos miembros ya apenas pasan por Mallorca, el escándalo en el que se ha visto envuelto Iñaki Urdangarín y su esposa la infanta Cristina, la separación de los duques de Lugo y lo poco que le gusta a Letizia las vacaciones privadas en la isla, han hecho que el yate apenas sea usado, el verano pasado solo salió a navegar un día.

Ahora, aconsejado por sus cercanos y como gesto de buena voluntad, el rey ha decidido donar esta perita envenenada al Estado.

No sabemos qué uso se le dará a partir de ahora, puede que lo disfruten los presidentes del gobierno, o sea una embarcación de recreo para los guiris que visitan nuestras costas.

Mientras tanto, nos quedamos a la espera de saber cuál será la próxima donación de este generoso monarca; las muletas con las que camina, las escopetas para cazar elefantes o a su novia Corinna.

Imágenes: ABC

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