Biografía Arantxa Sánchez Vicario

Arantxa Sánchez Vicario, pocas explicaciones y muchas lágrimas

El culebrón de los Sánchez Vicario vivió ayer un nuevo episodio con la comparecencia de la tenista en una supuesta “rueda de prensa”, en la que se había prometido dar explicaciones y datos que demostraban la veracidad de las duras acusaciones vertidas contra sus padres en sus memorias “Arantxa ¡Vamos!”

Más de 130 periodistas se habían dado cita ayer para escuchar todo lo que tenía que decir Arantxa Sánchez Vicario en su favor, sobre la acusación hecha a sus padres de haberse apropiado de 45 millones de euros que había ganado durante su carrera profesional, pero, todos ellos, se tuvieron que conformar con la lectura de un comunicado por parte de la pequeña de los Sánchez Vicario.

Una lectura dramática, llena de lágrimas y durante la cual Arantxa buscó insistentemente la mirada de su marido para tomar fuerzas, de entre las perlas que soltó debemos señalar frases como “¿pueden mis hermanos y padres decidir con qué persona tengo que compartir mi vida? ¿ Acaso no han decidido ellos casarse con la persona que les ha parecido mejor?”, o “ Os podéis imaginar lo doloroso que ha sido para mí publicar mis memorias, pero tenía una necesidad vital ¿Puede alguien pensar que yo no quería resolverlo todo por las buenas, y que se quedara todo en familia? ¡Lo he intentado con todas mis fuerzas!”

La impresión que nos llevamos es que, a pesar de que esta chica ha sido capaz de enfrentarse a ruedas de prensa multitudinarias cuando ha ganado sus trofeos, ayer estaba hundida psicológicamente y tal vez por eso no admitió preguntas por parte de los periodistas.

Arantxa Sánchez Vicario es un juguete roto, primero ha sido manejada por sus padres y ahora está siendo un títere en manos de su marido, Josep Santacana y de la editorial.

Foto vía: Teinteresa

Arancha Sánchez Vicario, un juguete roto

Lo que parecía una familia modélica de deportistas luchadores en post de numerosas victorias en el mundo del tenis, se acaba de revelar poco más que como una explotación de menores.

La tenista Arantxa Sánchez Vicario, tres veces ganadora de Roland Garros, en los años 1989, 1994 y 1998, ha declarado que está en la ruina por culpa de sus padres, a los que acusa de haberla estafado 45 millones de euros.

La pequeña de los Vicario ha decidido destapar el lado oscuro de su familia en una biografía que saldrá mañana a la venta y que lleva por título “Arantxa ¡Vamos!”, según algunos adelantos que hemos podido leer, Arantxa fue tratada por sus padres durante su vida deportiva como una máquina de hacer dinero, sin que nunca tuvieran una muestras de cariño hacia ella.

A su madre la muestra como una mujer dominadora “mi madre decidía sobre mi pelo, mi ropa…Cuando me compraba algo por mi cuenta, rara vez le gustaba”; a su padre le hace culpable de su pobre patrimonio económico “ha hecho las inversiones que ha considerado oportunas y ha administrado las totalidad de mis ganancias. Mensualmente se me otorgaba una cantidad de la que yo le daba cuenta puntual y en ningún momento me preocupé de preguntarle. Nunca dudé de la forma en la que mi padre gestionaba mi dinero. Hoy me encuentro sin recursos”

Todos los problemas con su familia surgieron al decidir ella retirarse y tomar las riendas de su vida, momento en que saltó el escándalo financiero de su deuda con Hacienda por no haber tributado entre los años 89 al 93, al haber fijado su residencia en Andorra.

Sus padres tampoco la apoyaron en su vida personal, por ejemplo nunca aceptaron a su segundo marido Pep Santacana “consideraban que yo no era digna de enamorar a nadie”.

La deportista ha demandado a sus padres y asegura haber necesitado tratamiento psicológico para reforzar su autoestima.

¿No debería crear el COI, o algún otro organismo competente, una comisión que inspeccionara la vida de estos niños deportistas profesionales, cuyos padres los traen al mundo para disponer de ellos como si fueran sucursales bancarias?

Imagen: Cool-tennis

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